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Don Manuel Baquerizo
(1929-2002)
De tierra adentro
Don Manuel Baquerizo es un intelectual de tierra adentro,
no sólo porque nació en territorios del Perú profundo
-Huancayo, 21 de diciembre de 1929-, sino también porque
comprometió su tarea de estudioso para entender las
manifestaciones
artísticas y literarias más allá de la periferia de Lima.
Según recoge en una nota de homenaje el poeta huancaíno
Nicolás Matayoshi, el primer relámpago que inquietó la
sensibilidad literaria del Docto cuando era estudiante de
secundaria fue el libro
Pájinas libres de Manuel González Prada.
La claridad y la contundencia del verbo del escritor
realista le llevó a leer autores peruanos, a modular una
actitud y gusto crítico. Ganado por la humanística, Manuel
Baquerizo ingresa a la Universidad Católica para estudiar
Derecho y Letras. Zahorí, Luis Jaime Cisneros lo elige como
"Instructor de español", un cargo equivalente al de "Jefe de
Prácticas".
Pero no sólo en La PUCP, don Manuel también frecuenta a
la gente de San Marcos de quienes se hace muy amigo y suma
su entusiasmo, ya sea en las tertulias del "Palermo" o en
las frecuentes visitas que hacían a casa del historiador
Raúl Porras Barrenechea.
No tardó mucho. La pluma y sus juicios críticos ganaron
confianza y espacios en revistas y diarios locales. Y empezó
a lo grande, nada menos que su primera crítica publicada fue
sobre el libro Ancorajes, de Alfonso Reyes, en Revista de
Humanidades 3, Octubre de 1951.
También en Cultura Peruana y el diario El Comercio, en
donde tenía su respectiva columna.
Visión universal
Si bien don Manuel tenía un cerrado apego a las
provincias del Perú, su visión era universal. Si no es el
único, es uno de los pocos intelectuales peruanos de alto
nivel que bien pudo elegir Lima para sus trabajos, optó por
ejercer su tarea intelectual desde las provincias, y en
muchos casos, para las provincias.
Trabajó en los años setenta en la Universidad Huamanga de
Ayacucho en donde alternó con intelectuales como Enrique
González Carré, Luis Guillermo Lumbreras, William Rowe, John
Murra, entre otros.
También trabajó en la Universidad Nacional del Centro.
Allí cumple inolvidable labor, como profesor y como animador
cultural. Gracias a él -anota Matayoshi- visitaron a esa
casa de estudios Mario Vargas Llosa, Roberto Paoli, Emilio
Choy, Rodrigo Montoya y Pablo Macera.
También se editó textos inéditos como La feria de
Huancayo, de José María Arguedas y otros trabajos de Manuel
Pardo, Ella Dumbar Temple y Nemesio Ráez.
Residente en Huancayo, Baquerizo no se aisló ni fue
estrecho en la comprensión de la cultura regional. Al
respecto, sostuvo alguna vez: "Mi proyecto de trabajo en
relación a la región es totalmente opuesto a cualquier
regionalismo o supuesto descentralismo o provincianismo. Lo
que intento es abarcar todas las manifestaciones que
constituyen las expresiones culturales de la región".
Acompañado de su esposa Elsa Machilena, sus hijos y
amigos, hoy regresa en caravana a su tierra, su Huancayo de
siempre.
Señor de la cultura
Como pocos, fue un incansable animador cultural. Fundó,
dirigió y acompañó revistas de cultura como Universitas,
Proceso, Caballo de fuego, Wari,
Humanidades, Cuadernos Universitarios y la
última, Ciudad Letrada. |