Los restos de quien en vida fuera el insigne escritor peruano, José María Arguedas (1911-1969), exhumados hace unos días de un cementerio limeño, arribaron a la provincia de Andahuaylas, en la región Apurímac.

"Arguedas ha retornado a su pueblo, como era su deseo", manifestó entusiasmada una pobladora que presenció la llegada de los restos del escritor en la parte trasera de una camioneta particular, al promediar las 17:30 horas locales.

La exhumación de los restos de Arguedas suscitaron una polémica en las últimas horas aunque la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana brindó la autorización el pasado 17 de junio, a solicitud de su hermana Nelly.

"Te recibimos con los brazos abiertos. Tú estas con nosotros y lucharemos tras tus huellas como dijiste. Acá en Andahuaylas te queremos", indicó, por su parte, Luisa Alanda, representante de la Municipalidad Provincial.

Los restos del autor de la novela "Los ríos profundos" permanecerán en local municipal hasta el domingo próximo cuando serán sepultados en el cementerio provincial de la tierra que lo vio nacer hace más de 90 años.

 

RPP - Lima, Peru - Jul-02-2004

Fragmentos Video  
- Funerales  

 

 Palabras de Nelly  

 

-- Entierro  

 

 


 


 

La Republica - Rodrigo Montoya Rojas - Lima, Peru - (Posted on Jun-30-2004)

El lunes 28 de junio, mientras los restos del célebre historiador Basadre volvían a Tacna con todos los honores, luego de cumplir con la ley, los restos de José María Arguedas están escondidos en algún lugar de Lima, para llevarlos después a Andahuaylas. Los sacaron del cementerio El Ángel el viernes 25, contra el deseo expreso de su viuda Sybila Arredondo.
Según el código civil le corresponde a ella autorizar el traslado y el código penal establece que quien traslade los restos de una persona sin ajustarse a las normas legales establecidas comete un delito y puede ir dos años a la cárcel. Los responsables hicieron sus gestiones en secreto. Más allá de las normas legales, hubiera sido útil y pedagógica una consulta amplia y abierta para que se expresen todos los puntos de vista posibles sobre las razones de ese traslado. Un grupo de andahuaylinos se declara dueño de Arguedas por su nacimiento en Andahuaylas en 1911, pide autorización a su viuda Sybila Arredondo, no se conforma con su abierta y fina oposición, consigue alguna autorización violando las normas legales y se lleva los restos en una cajita a algún lugar escondido en Lima.
Arguedas es un patrimonio del Perú entero y no una simple propiedad de Andahuaylas. Cuando preparó cuidadosamente su suicidio en 1969, indicando hasta quiénes podrían hablar y tocar en el cementerio, no pidió que lo enterraran en Andahuaylas. Nació y vivió allí hasta los tres años de edad. Vivió en Lima desde 1931 hasta su muerte. Nunca escribió una novela, un cuento o un poema sobre Andahuaylas porque simplemente no conocía la provincia en la que nació. Su novela más hermosa, Los ríos profundos, es una historia situada en Abancay, donde estudió un año de secundaria. Basadre nació y creció en Tacna, y luchó porque Tacna deje de ser ocupada por Chile y vuelva al seno del Perú. Así de simple.
Todas las sangres es la metáfora feliz de Arguedas para imaginar un Perú de todas las lenguas y culturas floreciendo en un mismo suelo. En el cementerio de Lima varias veces al año, todos los años, centenares de peruanos y peruanas, de todos los colores y en quechua y castellano, y numerosos extranjeros, vamos a su tumba con un ramo de flores, un verso, una canción, una danza o un simple recuerdo. Este es el argumento mayor para que sus restos sigan en el mismo cementerio. Un muerto no pide que sus cenizas sean llevadas a algún lugar.
Tampoco autoriza que otros se las lleven. Conviene preguntarse quiénes y con qué fines, explícitos y ocultos, tomaron esta decisión. ¿Por qué 35 años después y no antes? El simple amor por Andahuaylas, deseo seguramente afirmado en todos los tonos, es insuficiente. Oponer Andahuaylas a Lima en nombre del centralismo limeño es un argumento inadmisible. Arguedas ha sido y será siempre andahuaylino, lucanino, abanquino, huancaíno, ayacuchano, limeño, peruano y ciudadano del mundo. En un país de todas las sangres esas identidades son posibles en una misma persona. Lima tiene la virtud de ser una ciudad para migrantes de todos los Andes, la Amazonía, la Costa. Los migrantes le debemos gratitud a Lima porque aquí vivimos, aquí nos enamoramos y casamos, aquí tenemos nuestros hijos y aquí moriremos.
Aún hay tiempo de rectificar el error. Un Juez o una Juez pueden aceptar la acción de amparo y ordenar después que los restos de Arguedas vuelvan a su misma tumba en el cementerio El Ángel, porque se trata, simplemente, de cumplir con las leyes.
 

Por Rodrigo Montoya Rojas

La Republica